Artículo revisado y actualizado a junio 2026 con nueva información legal y criterios empresariales.
Durante los últimos años, muchas empresas, autónomos y pymes han escuchado hablar de VERI*FACTU, de la factura electrónica obligatoria, de la Ley Antifraude, de la Ley Crea y Crece, de nuevos programas de facturación y de cambios en la forma de comunicar información a Hacienda.
El problema es que, cuando coinciden varias obligaciones en poco tiempo, es fácil que se mezclen conceptos.
Algunas empresas creen que VERI*FACTU y factura electrónica son exactamente lo mismo. Otras piensan que, al haberse retrasado la adaptación a 2027, ya no tienen que preocuparse por este asunto. Y otras, directamente, lo han dejado todo en manos del proveedor del programa de facturación sin revisar nada más.
La idea clave es sencilla: VERI*FACTU se retrasa a 2027, pero no desaparece. Hay más margen para prepararse, pero la obligación sigue sobre la mesa.
Las empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades deberán tener sus sistemas informáticos de facturación adaptados antes del 1 de enero de 2027. Para el resto de obligados tributarios, el plazo se amplía hasta el 1 de julio de 2027.
Este aplazamiento puede ser una buena noticia, sobre todo para las empresas que todavía no habían iniciado ningún proceso de adaptación. Pero también puede convertirse en una trampa si se interpreta como una excusa para no hacer nada.
Porque adaptar la facturación de una empresa no siempre consiste únicamente en actualizar un programa. En muchos casos implica revisar cómo se emiten las facturas, cómo se corrigen errores, qué series se utilizan, cómo se conecta la facturación con la contabilidad y qué control existe sobre la información fiscal.
Además, la factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales también sigue avanzando con su propio desarrollo normativo. No es exactamente lo mismo que VERI*FACTU, pero ambas obligaciones forman parte de un mismo movimiento de fondo: una facturación empresarial más digital, más trazable y más conectada con la Administración.
Por eso, aunque 2027 pueda parecer lejos, conviene empezar a mirar este tema con calma. No desde el miedo ni desde la urgencia artificial, sino desde la planificación.
Una empresa que aprovecha este margen para ordenar sus procesos llegará mejor preparada. Una empresa que lo deje todo para el final probablemente acabará tomando decisiones deprisa, con más errores y con menos capacidad para elegir la solución que realmente necesita.
Tabla de contenidos
- 1 Qué cambia ahora con VERI*FACTU
- 2 Qué es VERI*FACTU y por qué afecta a la facturación de las empresas
- 3 Los nuevos plazos de VERI*FACTU para 2027
- 4 No se trata solo de “cuándo entra en vigor”
- 5 VERI*FACTU y factura electrónica no son lo mismo
- 6 La factura electrónica obligatoria también avanza
- 7 Por qué el aplazamiento no debería llevar a la relajación
- 8 Qué deberían revisar las empresas antes de 2027
- 9 Errores habituales ante VERI*FACTU y la factura electrónica
- 10 Una oportunidad para ordenar la facturación y mejorar el control interno
- 11 El impacto en IVA, Impuesto sobre Sociedades y cierres contables
- 12 Cómo puede ayudar Garanta a las empresas en esta adaptación
- 13 Conclusión: 2027 parece lejos, pero la preparación empieza antes
Qué cambia ahora con VERI*FACTU
Lo primero que cambia es el calendario. Durante meses, muchas empresas trabajaron con la idea de una aplicación más cercana en el tiempo. Ahora el horizonte se sitúa en 2027.
Pero el fondo de la cuestión no cambia: Hacienda quiere que los sistemas de facturación sean más seguros, más trazables y menos manipulables.
En la práctica, esto afecta a tres grandes aspectos de la empresa:
- El programa de facturación que se utiliza para emitir facturas.
- Los procesos internos que determinan cómo se factura, quién factura y cómo se corrigen errores.
- La conexión entre facturación, contabilidad e impuestos, que será cada vez más importante para evitar descuadres.
Por eso, el aplazamiento no debería verse únicamente como “más tiempo”. Debería verse como una oportunidad para revisar bien cómo está trabajando la empresa antes de que la obligación sea exigible.
Qué es VERI*FACTU y por qué afecta a la facturación de las empresas
VERI*FACTU está relacionado con los requisitos que deben cumplir los sistemas informáticos de facturación. Es decir, los programas, aplicaciones o soluciones que utilizan empresas y profesionales para emitir facturas en el desarrollo de su actividad económica.
El objetivo de esta normativa es reforzar la integridad, conservación, trazabilidad e inalterabilidad de los registros de facturación.
Dicho de forma más clara: Hacienda quiere que los sistemas de facturación no permitan modificar, borrar o alterar facturas sin dejar rastro. También busca que los registros generados por esos sistemas sean más fiables, más ordenados y más fáciles de comprobar.
No se trata solo de emitir facturas. Se trata de que el sistema que las genera deje una trazabilidad clara, coherente y verificable.
Esto no significa que todas las empresas tengan que enviar cada factura de la misma forma ni que todos los negocios vayan a tener exactamente las mismas obligaciones prácticas. Pero sí supone un cambio importante en la manera de entender la facturación.
Ya no basta con emitir una factura y guardarla. El sistema que la genera debe cumplir unos requisitos técnicos concretos y debe garantizar que la información se conserva correctamente.
Para muchas empresas, este cambio será relativamente sencillo si ya trabajan con un programa actualizado, mantenido por un proveedor solvente y bien conectado con su gestión contable.
Para otras, puede ser más delicado. Pensemos en negocios que todavía utilizan herramientas antiguas, plantillas manuales, hojas de cálculo, programas sin mantenimiento o sistemas que no están bien integrados con el resto de la gestión empresarial.
También puede haber dificultades en empresas que facturan desde varios departamentos, que tienen varias series de facturación, que combinan ventas presenciales y online, que emiten facturas rectificativas con frecuencia o que arrastran diferencias entre lo facturado, lo contabilizado y lo declarado fiscalmente.
En esos casos, la adaptación a VERI*FACTU no debería verse solo como una actualización informática. Puede ser una oportunidad para revisar la organización interna de la facturación y corregir problemas que, tarde o temprano, podían acabar generando incidencias fiscales, contables o administrativas.
Los nuevos plazos de VERI*FACTU para 2027
Uno de los cambios más importantes es el nuevo calendario de adaptación.
Tras la ampliación de plazos, las entidades que presenten el Impuesto sobre Sociedades deberán tener adaptados sus sistemas informáticos de facturación antes del 1 de enero de 2027. Para el resto de obligados tributarios, el plazo se extiende hasta el 1 de julio de 2027.
Visto de forma resumida:
- Empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades: adaptación antes del 1 de enero de 2027.
- Resto de obligados tributarios: adaptación antes del 1 de julio de 2027.
- Productores y comercializadores de software: deberán ofrecer soluciones adaptadas a los requisitos exigidos.
Esto afecta de forma especial a sociedades mercantiles, pymes, autónomos y profesionales que utilizan programas o sistemas informáticos para emitir facturas.
También obliga a revisar la situación de cada empresa, porque no todos los contribuyentes parten del mismo punto ni tienen el mismo nivel de complejidad en su facturación.
Una empresa pequeña que emite pocas facturas al mes puede tener una adaptación relativamente sencilla. Pero una sociedad con varias líneas de negocio, distintos centros de trabajo, facturación recurrente, ventas online, operaciones internacionales o integraciones con almacén, TPV, CRM o contabilidad puede necesitar una revisión más amplia.
Por eso, aunque el plazo se haya ampliado, no conviene esperar al último trimestre de 2026 para empezar a hacer preguntas.
Cuando se acerque la fecha límite, es previsible que muchas empresas soliciten al mismo tiempo actualizaciones, soporte técnico, revisiones de procesos y orientación fiscal. Y, como suele ocurrir en estos casos, quien haya esperado demasiado tendrá menos margen para decidir bien.
No se trata solo de “cuándo entra en vigor”
Muchas empresas se quedan únicamente con la fecha. Es lógico: cuando aparece una nueva obligación, lo primero que se quiere saber es cuándo hay que cumplirla.
Pero en este caso, la pregunta importante no es solo cuándo entra en vigor. También conviene hacerse otras preguntas más prácticas:
- ¿Qué programa de facturación utiliza actualmente la empresa?
- ¿Está actualizado y tiene mantenimiento activo?
- ¿El proveedor ha comunicado cómo se adaptará a VERI*FACTU?
- ¿Existen varias series de facturación?
- ¿Se emiten facturas desde diferentes departamentos o centros?
- ¿Cómo se gestionan las facturas rectificativas?
- ¿Hay coherencia entre lo facturado, lo contabilizado y lo declarado?
Estas preguntas son las que realmente ayudan a preparar la adaptación. Porque una empresa puede saber perfectamente que el plazo termina en 2027 y, aun así, no tener ni idea de si su sistema actual está bien organizado.
Ese trabajo previo no tiene por qué hacerse con prisa. Pero precisamente por eso conviene hacerlo ahora, cuando todavía hay margen.
VERI*FACTU y factura electrónica no son lo mismo
Una de las dudas más habituales es la diferencia entre VERI*FACTU y la factura electrónica obligatoria.
Aunque están relacionados, no son exactamente la misma obligación.
VERI*FACTU se centra en los requisitos que deben cumplir los sistemas informáticos de facturación. Su objetivo principal es garantizar que los registros de facturación sean íntegros, trazables e inalterables. Es una medida vinculada a la lucha contra el fraude fiscal y al control de los sistemas que generan facturas.
La factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales, en cambio, está más relacionada con la forma en que se emiten, transmiten, reciben y gestionan las facturas en operaciones entre empresas y profesionales.
Su finalidad no es solo fiscal. También busca mejorar la trazabilidad de las operaciones comerciales, reducir la morosidad y facilitar la gestión digital de los pagos.
Enviar una factura en PDF por correo electrónico no equivale, por sí solo, a cumplir con el nuevo modelo de factura electrónica obligatoria.
Esta diferencia es importante porque muchas empresas han pensado durante años que enviar una factura en PDF por correo electrónico ya era “hacer factura electrónica”. Pero la factura electrónica obligatoria va más allá de eso.
Hablamos de facturas en formato electrónico estructurado, capaces de integrarse en sistemas informáticos y de permitir un seguimiento más claro de su estado.
Por tanto, una empresa debe mirar ambos planos. Por un lado, si el programa con el que emite facturas cumple o cumplirá con los requisitos de VERI*FACTU. Por otro, si está preparada para emitir y recibir facturas electrónicas en sus relaciones con otros empresarios y profesionales cuando esa obligación sea aplicable.
Separar ambos conceptos evita confusiones. Pero prepararlos de forma coordinada puede ahorrar muchos problemas.
La factura electrónica obligatoria también avanza
La factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales ya cuenta con desarrollo reglamentario.
El Real Decreto 238/2026 desarrolla el sistema de facturación electrónica obligatoria entre empresas y profesionales, así como las condiciones que deberán cumplir las plataformas de intercambio de facturas electrónicas.
Ahora bien, su aplicación efectiva no se produce de forma inmediata para todas las empresas. Queda vinculada a la orden ministerial que desarrolle la solución pública de facturación electrónica.
A partir de ese momento, la obligación se aplicará por fases: primero para los empresarios y profesionales cuyo volumen de operaciones haya superado los 8 millones de euros, y más adelante para el resto.
Esto significa que muchas pymes todavía no tienen una fecha cerrada en el calendario con día y mes concretos. Pero sí tienen una dirección clara: la factura electrónica B2B será obligatoria y cambiará la forma en que muchas empresas gestionan sus facturas con clientes y proveedores.
Además, la nueva factura electrónica no se limita a emitir un documento digital. También incluye aspectos como la interoperabilidad entre plataformas, la comunicación de determinados estados de la factura y el seguimiento del pago efectivo.
Todo ello puede tener impacto en la organización administrativa de la empresa y en su relación con clientes y proveedores.
En la práctica, esto obligará a muchas empresas a revisar no solo cómo emiten facturas, sino también cómo las reciben, cómo las registran, cómo controlan vencimientos, cómo gestionan rechazos o incidencias y cómo conectan esa información con contabilidad y tesorería.
Por qué el aplazamiento no debería llevar a la relajación
Cuando una obligación se retrasa, es normal que muchas empresas respiren. Después de varios años de cambios fiscales, laborales y administrativos, cualquier ampliación de plazo se recibe como una buena noticia.
Y lo es. Pero solo si se aprovecha bien.
El riesgo está en convertir ese margen en inacción. Si una empresa interpreta que “como ahora es en 2027, ya lo veremos más adelante”, puede acabar exactamente en el mismo punto que antes: con prisas, dudas, proveedores saturados y decisiones tomadas sin una revisión mínima.
La adaptación a VERI*FACTU y a la factura electrónica obligatoria no debería abordarse como una reacción de última hora. Tiene más sentido entenderla como una revisión progresiva de la facturación de la empresa.
Porque, en muchos negocios, la facturación es el origen de buena parte de la información fiscal y contable.
Si las facturas se emiten mal, llegan tarde, se rectifican de forma incorrecta o no se registran con orden, el problema no se queda en el documento. Puede afectar al IVA, al Impuesto sobre Sociedades, a la contabilidad, a la tesorería, a la relación con clientes y a la capacidad de la empresa para tomar decisiones con datos fiables.
El aplazamiento debería servir para revisar con más calma. No para mirar hacia otro lado.
Qué deberían revisar las empresas antes de 2027
La preparación no tiene por qué hacerse de golpe. De hecho, lo más razonable es trabajar por fases y aprovechar el margen actual para detectar problemas sin presión.
Un primer paso sería revisar el sistema de facturación que se utiliza actualmente. Conviene saber qué proveedor lo desarrolla, qué versión tiene la empresa, si existe mantenimiento activo, si se prevé adaptación a VERI*FACTU, si habrá declaración responsable y si el programa permitirá trabajar correctamente con los registros exigidos.
Después, habría que analizar cómo se emiten las facturas en la práctica.
No basta con revisar el programa. Hay que comprobar quién factura, desde dónde, con qué series, cómo se numeran los documentos, qué ocurre cuando hay errores, cómo se emiten las rectificativas y cómo se conserva la información.
También es recomendable revisar la conexión entre facturación, contabilidad e impuestos. Si la empresa factura por un lado, contabiliza por otro y prepara los impuestos con información que llega tarde o incompleta, el cambio puede ser una buena oportunidad para corregir esas debilidades.
Como orientación inicial, conviene revisar especialmente estos puntos:
- Software de facturación: proveedor, versión, mantenimiento, actualizaciones y adaptación prevista.
- Series y numeración: uso correcto, coherencia y control de facturas emitidas.
- Facturas rectificativas: criterios claros para corregir errores sin improvisar.
- Operaciones especiales: ventas online, anticipos, suplidos, operaciones intracomunitarias o inversión del sujeto pasivo.
- Conexión con contabilidad: coherencia entre lo emitido, lo registrado y lo declarado.
- Equipo administrativo: formación básica para aplicar los cambios en el día a día.
En empresas con más volumen, puede ser útil hacer una pequeña revisión interna de facturación: detectar operaciones especiales, clientes recurrentes, facturas intracomunitarias, ventas online, cobros anticipados, abonos, suplidos, retenciones o cualquier casuística que pueda requerir un tratamiento concreto.
No todas las empresas tendrán la misma complejidad, pero todas deberían saber desde qué punto parten.
Errores habituales ante VERI*FACTU y la factura electrónica
Uno de los errores más habituales es pensar que todo depende del proveedor del software.
Es verdad que el programa será fundamental, pero la empresa sigue siendo responsable de su facturación y de sus obligaciones fiscales. Delegar la parte técnica no significa olvidarse del proceso.
Otro error frecuente es creer que digitalizar equivale automáticamente a cumplir. Una empresa puede tener un programa moderno y, aun así, trabajar mal.
Si se emiten facturas fuera del sistema, si no se revisan las series, si se hacen rectificaciones sin criterio o si la información no llega bien a contabilidad, el riesgo seguirá existiendo.
También es habitual confundir factura electrónica con un simple PDF. Esta confusión puede parecer menor, pero no lo es. El nuevo modelo de factura electrónica obligatoria exige una lógica diferente, basada en formatos estructurados, interoperabilidad y seguimiento del estado de la factura.
Otro problema puede aparecer cuando la empresa no coordina la parte administrativa con la fiscal.
VERI*FACTU y factura electrónica no son solo cuestiones informáticas. Tienen impacto en IVA, libros registro, cierres contables, Impuesto sobre Sociedades y comprobaciones tributarias. Por eso conviene que la empresa, el proveedor del software y la asesoría trabajen de forma coordinada.
En resumen, estos son algunos errores que conviene evitar:
- Esperar hasta el último momento para revisar el sistema de facturación.
- Dar por hecho que el programa actual estará adaptado sin confirmación clara.
- Confundir una factura en PDF con la factura electrónica obligatoria.
- No revisar series, rectificativas y procesos internos.
- No coordinar facturación, contabilidad e impuestos.
- Dejar la formación del equipo administrativo para el final.
Anticiparse no garantiza que no haya dudas, pero reduce mucho el margen de improvisación.
Una oportunidad para ordenar la facturación y mejorar el control interno
Aunque estas obligaciones suelen recibirse como una carga más, también pueden servir para mejorar la gestión interna de la empresa.
No por la norma en sí, sino por lo que obliga a revisar.
Muchas empresas llevan años facturando de una determinada manera simplemente porque “siempre se ha hecho así”. Pero eso no significa que el sistema sea el más eficiente, el más seguro o el más adecuado para la realidad actual del negocio.
Revisar la facturación permite detectar problemas que a veces pasan desapercibidos:
- Retrasos en la emisión de facturas.
- Falta de control sobre cobros.
- Diferencias entre facturación y contabilidad.
- Documentación incompleta.
- Uso incorrecto de series.
- Errores en impuestos.
- Falta de seguimiento de facturas pendientes.
Con una buena adaptación, la empresa puede ganar orden. Puede reducir errores. Puede tener una visión más clara de sus ingresos. Puede mejorar la coordinación con su asesoría. Y puede llegar a los cierres fiscales con menos incidencias.
Por eso, el enfoque no debería ser únicamente “cumplir porque Hacienda lo exige”. El enfoque más útil es preguntarse si la facturación actual de la empresa refleja bien su actividad, si la información está controlada y si el sistema ayuda realmente a gestionar mejor.
El impacto en IVA, Impuesto sobre Sociedades y cierres contables
La facturación no es una parte aislada de la empresa. Es una de las bases sobre las que se construyen muchas obligaciones fiscales y contables.
Por eso, cualquier cambio en la forma de emitir, registrar y conservar facturas puede tener efectos más amplios.
En el IVA, una factura emitida tarde, una rectificación mal realizada o una operación registrada de forma incorrecta puede generar descuadres en las declaraciones periódicas.
En el Impuesto sobre Sociedades, la calidad de la información contable y documental influye directamente en la correcta determinación del resultado fiscal y en la justificación de ingresos y gastos.
También afecta al cierre contable. Si durante el año la facturación se ha llevado con orden, el cierre suele ser más fluido. Si se han acumulado incidencias, diferencias, documentos pendientes o criterios poco claros, el cierre se convierte en una carrera para reconstruir información.
VERI*FACTU y la factura electrónica obligatoria no solucionan por sí solos todos los problemas de gestión, pero obligan a trabajar con una trazabilidad mayor.
Esa trazabilidad puede ser positiva si la empresa la utiliza para mejorar sus procesos internos.
En otras palabras: la adaptación normativa no debería separarse de la revisión fiscal y contable. Si se hace bien, puede ayudar a que la empresa llegue mejor preparada a sus impuestos, a sus cierres y a cualquier comprobación futura.
Cómo puede ayudar Garanta a las empresas en esta adaptación
En Garanta sabemos que muchas empresas no necesitan una explicación llena de tecnicismos, sino una orientación clara sobre cómo les afecta este cambio y qué pasos deben dar.
Cada empresa tiene una realidad distinta. No es lo mismo un autónomo que emite pocas facturas al mes que una sociedad con varios centros de trabajo, un negocio con venta online o una pyme que combina operaciones nacionales e internacionales.
Por eso, la adaptación a VERI*FACTU y a la factura electrónica obligatoria debe analizarse caso por caso.
Como asesoría de empresas en Alicante y en Elda, en Garanta podemos ayudarte a revisar cómo está organizada la facturación de tu empresa, qué puntos conviene ordenar antes de 2027 y cómo coordinar la parte fiscal, contable y administrativa para evitar prisas de última hora.
Este acompañamiento puede incluir:
- Revisión de los procesos de facturación actuales.
- Coordinación con el proveedor del software.
- Análisis de las obligaciones aplicables a la empresa.
- Detección de posibles incidencias fiscales o contables.
- Planificación de una adaptación razonable y sin prisas innecesarias.
También es importante revisar la coherencia entre facturación, contabilidad y declaraciones fiscales.
Muchas incidencias no nacen de una gran operación compleja, sino de pequeños descuadres acumulados: facturas emitidas tarde, rectificaciones mal documentadas, series poco claras o diferencias entre lo que se factura y lo que se declara.
La adaptación a VERI*FACTU puede ser un buen momento para corregir esos hábitos y trabajar con más seguridad.
Conclusión: 2027 parece lejos, pero la preparación empieza antes
VERI*FACTU ya no debe explicarse como una obligación inmediata de 2025, pero tampoco como algo que haya desaparecido.
La obligación se ha aplazado a 2027, con fechas distintas según el tipo de contribuyente, y ese margen debería aprovecharse para preparar bien la adaptación.
Al mismo tiempo, la factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales sigue avanzando y traerá cambios en la forma de emitir, recibir y gestionar facturas en las operaciones B2B.
Para las empresas, el mensaje es sencillo: hay más tiempo, pero no menos responsabilidad.
Revisar el sistema de facturación, hablar con el proveedor del software, ordenar procesos internos, coordinar la información con la asesoría y formar al equipo son pasos que pueden marcar la diferencia entre una adaptación tranquila y una carrera de última hora.
En Garanta podemos ayudarte a entender cómo afectan estos cambios a tu empresa y a prepararte con criterio fiscal, contable y administrativo.
Si tienes una empresa en Alicante, Elda o alrededores y quieres revisar tu sistema de facturación antes de que llegue la obligación, contacta con Garanta. Te ayudamos a anticiparte sin complicaciones innecesarias.
