Antes de presentar Sociedades: ajustes que pueden cambiar el impuesto

Una empresa puede tener la contabilidad cerrada y, aun así, encontrarse con cambios al preparar el Impuesto sobre Sociedades. Gastos no deducibles, amortizaciones, bases negativas u operaciones con socios pueden modificar el resultado final. En este artículo explicamos qué ajustes conviene revisar antes de presentar.

por | Jul 7, 2026

Una empresa puede tener la contabilidad cerrada y, aun así, llevarse una sorpresa al preparar el Impuesto sobre Sociedades.

El motivo es sencillo: el beneficio contable no siempre cuenta toda la historia. Antes de presentar la declaración, hay gastos, amortizaciones, operaciones con socios, bases negativas o pagos ya realizados que pueden cambiar el resultado final del impuesto.

El error habitual es pensar que, si la contabilidad está cerrada, el impuesto también está prácticamente resuelto. Pero no siempre funciona así.

Cerrar la contabilidad no significa cerrar bien el Impuesto sobre Sociedades.

En este artículo repasamos qué ajustes conviene revisar antes de presentar Sociedades y por qué una comprobación previa puede evitar errores, pagos inesperados o requerimientos posteriores.

El malentendido: creer que cerrar cuentas es cerrar el impuesto

Muchas empresas llegan al Impuesto sobre Sociedades con una idea aparentemente lógica: si las facturas están registradas, los bancos cuadran y la cuenta de resultados está preparada, ya solo queda presentar.

Pero el resultado contable es el punto de partida, no necesariamente el resultado sobre el que se calcula el impuesto.

La normativa fiscal puede obligar a hacer ajustes. Algunos gastos contabilizados no son fiscalmente deducibles. Algunas amortizaciones deben revisarse. Algunas operaciones con socios o administradores necesitan soporte. Y algunas pérdidas de ejercicios anteriores pueden reducir el importe final si se aplican correctamente.

El beneficio contable sirve para empezar el cálculo, pero no siempre coincide con la base fiscal.

Por eso, antes de presentar, no basta con mirar cuánto ha ganado la empresa. Hay que revisar qué parte de ese resultado se mantiene, qué parte se corrige y qué documentación respalda cada criterio.

Gastos que están en la contabilidad, pero no siempre reducen el impuesto

Uno de los puntos más habituales de revisión son los gastos no deducibles.

Que un gasto aparezca en la contabilidad no significa automáticamente que pueda reducir la base del Impuesto sobre Sociedades. Puede ser un gasto real, pagado por la empresa y correctamente registrado, pero no aceptado fiscalmente.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, con sanciones, multas, recargos, liberalidades, gastos sin justificación suficiente o pagos que no guardan una relación clara con la actividad.

El problema aparece cuando la empresa ha ido registrando gastos durante el año sin distinguir entre lo contable y lo fiscal. Al preparar Sociedades, esos importes pueden tener que sumarse de nuevo al resultado, aumentando el impuesto.

No todo gasto de empresa reduce automáticamente el Impuesto sobre Sociedades.

No se trata de sospechar de cada factura, sino de revisar los gastos sensibles: los que no están bien justificados, los que pueden parecer personales, los que tienen relación dudosa con la actividad o los que suelen generar dudas ante Hacienda.

Amortizaciones, inversiones y criterios que conviene comprobar

Las amortizaciones también pueden cambiar el resultado fiscal.

Cuando una empresa compra maquinaria, vehículos, equipos informáticos, mobiliario o herramientas, normalmente no lleva todo el gasto de golpe al resultado del año. Lo distribuye durante varios ejercicios mediante amortización.

Hasta ahí, todo normal. La duda aparece cuando el criterio contable aplicado no coincide exactamente con el tratamiento fiscal que corresponde.

Puede ocurrir que la empresa haya amortizado un bien de una forma contablemente razonable, pero que fiscalmente haya límites, porcentajes o condiciones que obliguen a realizar un ajuste.

En una compra aislada, la diferencia puede parecer pequeña. Pero si durante el año se han realizado varias inversiones, el impacto puede ser importante.

Una amortización mal revisada puede alterar el impuesto aunque la compra esté perfectamente contabilizada.

Antes de presentar Sociedades, conviene comprobar qué activos se han incorporado durante el ejercicio, cuándo empezaron a utilizarse y qué criterio de amortización se ha aplicado.

Bases negativas y pagos fraccionados: lo anterior también cuenta

El Impuesto sobre Sociedades no se entiende solo mirando el año actual.

Si la empresa tuvo pérdidas fiscales en ejercicios anteriores, puede que tenga bases imponibles negativas pendientes de compensar. Esto puede reducir el resultado fiscal y hacer que el impuesto final sea menor de lo que parecería al mirar solo el beneficio contable del año.

Pero no basta con recordar que “había pérdidas”. Hay que revisar importes, ejercicios, límites y documentación disponible.

También conviene comprobar los pagos fraccionados realizados durante el ejercicio. Muchas empresas ya han adelantado parte del impuesto, y eso debe encajar correctamente en el cálculo final.

Sociedades no empieza desde cero cada año: las pérdidas anteriores y los pagos ya realizados también influyen.

El riesgo puede ir en dos direcciones: olvidar bases negativas que podrían aplicarse y pagar más de lo necesario, o aplicar compensaciones sin tener claro si proceden. En ambos casos, la revisión previa evita sustos.

Socios, administradores y operaciones vinculadas

Las operaciones entre socio y empresa son frecuentes en muchas pymes. Préstamos, alquileres, retribuciones, pagos por servicios, cesiones de uso o movimientos de dinero que se han ido resolviendo durante el año.

El problema es pensar que, como todo queda “dentro de casa”, no hace falta explicarlo demasiado.

Cuando existen operaciones con socios, administradores o empresas vinculadas, conviene revisar si tienen sentido económico, si están documentadas y si se han valorado correctamente.

Un préstamo de socio sin condiciones claras, una retribución de administrador mal planteada o un alquiler entre partes vinculadas sin soporte suficiente pueden convertirse en puntos sensibles al preparar Sociedades.

Cuanto más cercana es la relación entre las partes, más importante es poder explicar la operación.

Esto no significa que esas operaciones sean un problema por sí mismas. Significa que deben estar ordenadas. Si la empresa no puede justificar el criterio aplicado, el riesgo aparece después.

Ingresos, facturas pendientes y cierre del ejercicio

Antes de presentar, también conviene revisar si los ingresos y gastos están imputados al ejercicio correcto.

En empresas pequeñas y medianas es habitual encontrar facturas emitidas tarde, gastos recibidos después del cierre, trabajos realizados en un ejercicio pero facturados en otro, o cobros que no coinciden con el momento en que realmente se generó el ingreso.

Estos detalles pueden parecer administrativos, pero afectan al resultado.

Si el cierre no está bien ordenado, el punto de partida del impuesto puede estar distorsionado. Y si el punto de partida falla, los ajustes fiscales no siempre arreglan el problema.

Antes de revisar el impuesto, hay que asegurarse de que el cierre refleja bien la realidad del ejercicio.

Por eso, una revisión mínima debería comprobar facturas pendientes, ingresos devengados, gastos correctamente periodificados y partidas que puedan haberse quedado fuera.

Qué revisar antes de presentar Sociedades

Antes de presentar la declaración, una empresa debería hacerse algunas preguntas básicas:

  • ¿Hay gastos contabilizados que no son fiscalmente deducibles?
  • ¿Las amortizaciones aplicadas son correctas?
  • ¿Existen bases imponibles negativas pendientes de compensar?
  • ¿Se han tenido en cuenta los pagos fraccionados realizados durante el ejercicio?
  • ¿Hay operaciones con socios, administradores o empresas vinculadas?
  • ¿Las retribuciones de administradores están bien planteadas y documentadas?
  • ¿Los ingresos y gastos están imputados al ejercicio correcto?
  • ¿Hay deterioros, provisiones o partidas especiales que deban revisarse?
  • ¿La empresa conserva documentación suficiente para justificar los criterios aplicados?

Esta revisión no consiste en complicar el proceso. Consiste en evitar que la declaración se prepare sobre datos incompletos o sobre criterios que nadie ha revisado hasta el último momento.

El objetivo no es solo presentar en plazo, sino presentar con criterio.

Presentar Sociedades sin ir a ciegas

Una declaración puede estar presentada en plazo y, aun así, dejar dudas dentro de la empresa.

¿Por qué se paga más de lo previsto? ¿Qué gastos no han reducido el impuesto? ¿Qué parte ya se había adelantado? ¿Qué ajustes habrá que vigilar el año que viene?

Responder a estas preguntas es importante, porque el Impuesto sobre Sociedades no debería verse solo como un trámite anual. También es una forma de entender mejor la situación fiscal y contable de la empresa.

Antes de presentar, no basta con comprobar que la contabilidad está cerrada. Hay que revisar si el resultado necesita ajustes fiscales y si esos ajustes están bien documentados.

En Garanta, como asesoría fiscal y contable para empresas en Alicante y Elda, ayudamos a revisar estas cuestiones antes de presentar Sociedades, para que la empresa no llegue al impuesto a ciegas ni tome decisiones con información incompleta.

Porque presentar Sociedades no debería ser solo cerrar un trámite. Debería servir para entender qué ha pasado en la empresa, qué se puede corregir y cómo preparar mejor el próximo ejercicio.

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