Reversión automática de deterioros: su impacto en el Impuesto de Sociedades

En julio de 2025 ha entrado en vigor una medida que puede afectar a muchas empresas sin que se den cuenta: la reversión automática de deterioros en participaciones. A partir de ahora, las empresas que hayan aplicado deterioros contables sobre su cartera de participaciones tendrán que revertirlos sin necesidad de solicitarlo y de forma obligatoria, siempre que las condiciones lo permitan.

por | Ago 12, 2025

Desde la reforma introducida por la Ley 13/2023, muchas empresas se enfrentan a un cambio clave en la fiscalidad de sus participaciones: la reversión automática de deterioros ya no es opcional. Es una obligación legal que afecta directamente a las declaraciones del Impuesto de Sociedades durante los ejercicios 2024, 2025 y 2026.

¿Y qué pasa si ya has presentado el IS 2024? Pues que esto sigue siendo relevante. Porque la reversión es progresiva, afecta a varios ejercicios, y sus efectos —contables y fiscales— se arrastran. Así que este no es un tema cerrado: es un tema vivo.

¿Qué es un deterioro y por qué se revierte?

Cuando una empresa tiene participaciones en otras sociedades y éstas pierden valor —por pérdidas, crisis, insolvencias…— puede reflejarlo contablemente como un deterioro del valor. Ese deterioro reduce el valor contable del activo y puede tener efectos fiscales si se cumplen ciertos requisitos.

Hasta ahora, revertir esa pérdida —es decir, reconocer que la participación ha recuperado valor— era una decisión contable y fiscal. Ahora, ya no lo es: si la situación cambia, la reversión se activa automáticamente, incluso aunque no quieras. El deterioro debe ir desapareciendo de tu base imponible en tres partes iguales, durante los tres ejercicios siguientes.

¿Qué cambia con la nueva normativa?

El gran cambio es que la reversión es obligatoria, incluso aunque no ajustes el valor contable. A efectos fiscales, Hacienda entiende que si las condiciones que motivaron el deterioro desaparecen, debes devolver esa reducción de base imponible en forma de reversión.

La norma se aplica a todos los deterioros registrados antes de 2024, y su reversión comienza a ejecutarse en los ejercicios 2024, 2025 y 2026. Por tanto, aunque el modelo 200 ya esté presentado, esta medida sigue teniendo efecto y debe contemplarse en la planificación fiscal de los próximos años.

Un ejemplo práctico para entenderlo

Supón que en 2022 aplicaste un deterioro de 90.000 € sobre una participación. En 2024, la sociedad participada mejora su situación y ya no se justifica el deterioro. Pues bien: en el IS de 2024, debes revertir 30.000 € (primer tercio). En 2025, otros 30.000 €. Y en 2026, los 30.000 restantes.

Esto significa que tu base imponible aumentará en cada uno de esos años. Si no se controla, puedes encontrarte con una subida inesperada del impuesto a pagar, o con errores que afecten a deducciones, reservas de capitalización o compensación de bases negativas.

Ya has presentado el IS 2024… ¿y ahora qué?

Este es el punto crítico: aunque hayas presentado el IS 2024 en julio, la reversión debe haberse aplicado ya en ese ejercicio si las condiciones lo requerían. Si no lo hiciste, puede que necesites presentar una declaración complementaria, o al menos revisar con tu asesoría cómo documentarlo.

Además, todavía estás a tiempo de preparar los ejercicios 2025 y 2026, donde se completará la reversión. No hacerlo puede derivar en sanciones, errores arrastrados o diferencias entre contabilidad y fiscalidad.

¿Cómo saber si te afecta?

Revisa estos puntos clave:

  • ¿Has aplicado deterioros en participaciones antes de 2024?
  • ¿La sociedad participada ha recuperado valor o viabilidad?
  • ¿No has aplicado la reversión en el modelo 200 de 2024?
  • ¿Tienes dudas sobre cómo se refleja en contabilidad y en fiscalidad?

Si has respondido sí a cualquiera de ellos, estás dentro del ámbito de aplicación de la reversión automática. Y conviene actuar cuanto antes, porque Hacienda también está revisando este tipo de movimientos con más detalle.

No es solo una cuestión técnica: es una estrategia fiscal

La reversión automática no es solo un tecnicismo contable. Tiene un impacto claro en:

  • La base imponible y el impuesto a pagar.
  • La posibilidad de aplicar deducciones y bonificaciones.
  • Las reservas contables vinculadas al resultado.
  • La planificación financiera a medio plazo.

Además, en estructuras con holdings o participadas, puede haber efectos cruzados que afecten a más de una empresa. La coordinación entre contabilidad y fiscalidad se vuelve esencial para evitar errores de cara a inspecciones o revisiones.

¿Y si no haces nada?

No aplicar la reversión cuando corresponde puede derivar en sanciones, recargos e incluso inspecciones. Hacienda tiene medios para identificar estos casos, y el hecho de que la reversión sea automática hace más difícil justificar su omisión.

Además, perderás la oportunidad de optimizar tu estrategia fiscal para los ejercicios siguientes. Y eso, en un entorno de tipos bajos y presión fiscal creciente, puede marcar la diferencia.

¿Cómo podemos ayudarte desde Garanta?

En Garanta · Servicios Multidisciplinares de Asesoría y Consultoría ayudamos a empresas como la tuya a:

  • Detectar si existen deterioros sujetos a reversión automática.
  • Calcular correctamente los importes en cada ejercicio.
  • Evitar errores contables o fiscales que se arrastren durante años.
  • Planificar el impacto fiscal y adaptarlo a tu liquidez.

Porque un deterioro mal revertido puede parecer poco… hasta que llega una revisión tributaria. Y entonces ya no hay vuelta atrás.

En resumen

La reversión automática de deterioros es una obligación fiscal real, vigente desde 2024, que sigue activa incluso aunque ya hayas cerrado el modelo 200. Afecta a tu carga fiscal, a la contabilidad y a la planificación estratégica de tu empresa.

Si aún no lo has revisado, estás a tiempo de corregir y anticiparte. Y si ya lo has hecho, mejor asegurarse de que está bien aplicado. Desde Garanta, podemos ayudarte.

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